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Si bien la elección sexual no es nada fácil a la hora de poder asumir que nos atraen las personas de nuestro mismo sexo, creo que en la peor etapa que te puede tocar atravesar esa “duda” es la adolescencia.

No sólo los mandatos religiosos y sociales son los que nos limitan, sino que el poder mirar a la propia familia, tal vez si llegaramos a casa después de hacer el robo del siglo sentiríamos mas respeto, que tener que confesar soy “homosexual” es algo que se siente tan cuestionado que incluso hay personas que jamás lo asumen, no sólo para los de afuera sino hasta para ellos mismos.

Te lo explico paradójicamente mejor:

Las cuestiones que mas te frenan a la hora de poder hablar de ésto (sobre todo con la familia) son seguramente la angustia que le van a hacer pasar a mamá, ella que sufrió tanto en la vida y le viene a salir justo un hijo puto! o la nena le salió torta!

Seguido al dolor materno seguramente quieren evitar que el jefe de la casa torture a mama con que:

Papito – es culpa tuya! si no te atabas los ruleros el nene se hubiera sentido atraído por vos, como tiene que ser carajo!,

pero si la que es torta es la nena, la mami también tendrá la culpa!

Papito – para que te quejabas cuando lavabas mis calzoncillos! No ves lo que hiciste la nena odia a los hombres!!

En fin… ésto sencillamente es una de las miles de posibilidades que cada uno tenga en su mundo familiar, nada es responsabilidad de nadie, a la hora de elegir, de enamorarse y de sentir, sólo de nosotros mismos.

En la balanza siempre es mejor poner que es preferible vivir las cosas en vida… y no después de la muerte 😉 porque nadie nos asegura que eso sea posible! jaja

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